sábado, 20 de octubre de 2007

Tres menores queman y matan a un hombre para grabarlo en el móvil

El titular del Juzgado de Menores de Córdoba ha decretado, como medida cautelar, el internamiento en un Centro de Reforma para Menores de tres adolescentes de entre 15 y 16 años, a los que imputa la muerte de un hombre de 43 años al incendiar su casa en Lucena (Córdoba).

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Los hechos, según los datos que se desprenden de la investigación y del interrogatorio al que fueron sometidos en la Fiscalía de Menores de Córdoba los jóvenes detenidos el jueves en Lucena, son "muy similares" al caso de la indigente al que unos jóvenes quemaron viva en un cajero automático de Barcelona mientras lo grababan en sus teléfonos móviles. El reconocimiento de los hechos por parte de los menores ante el fiscal y el juez, al menos en lo referido a que provocaron el incendio que causó la muerte de Antonio Joaquín Curiel Romero, de 49 años, contrasta con lo dicho por el padre de uno de los menores, quien aseguró a las puertas de la Fiscalía de Menores que tiene "la absoluta certeza" de que su hijo "no ha hecho nada".Sin embargo, el subdelegado del Gobierno central en Córdoba, Jesús María Ruiz, afirmóque los menores podrían haberle agredido con anterioridad y, en éste último caso, grabarlo en un teléfono móvil, a lo que se suma que algunos de ellos, además, tienen antecedentes por agresiones y vandalismo.

Los tres menores fueron detenidos el jueves junto con una joven de 18 años que ha pasado ya a disposición del Juzgado de Instrucción de guardia de Lucena.

Secreto de sumario
Aunque se ha decretado el secreto del sumario, se ha sabido que la principal hipótesis que se baraja en la investigación policial es que los detenidos acudieron a la casa del fallecido para grabar el suceso y exhibir las imágenes por internet. Al parecer, el grupo se encontraba con frecuencia con la víctima, a la que en varias ocasiones le habrían pegado palizas que grabaron con móviles. Por ello, la Policía busca pruebas en los ordenadores y en los móviles de los arrestados.

El hombre, Antonio Joaquín Curiel Romero, de 49 años, que al parecer fue quemado con disolvente, era soltero y vivía solo, ya que, por lo visto, se negaba a convivir con su hermana, que reside en la localidad. También se había negado reiteradamente a ser ingresado en una residencia, como le habían sugerido sus familiares. Algunos vecinos han destacado que la víctima podría estar afectada por el síndrome de Diógenes, ya que recogía ropa y otros objetos de los contenedores y los almacenaba en su casa.

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